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Una tarde de verano en el pueblo

@anaaldea

… go with all your heart
Estaba esperando la casualidad de mi vida

En modo esponja

Hay un lugar… Donde encontré amigos, amores, compañeros, sueños. Un lugar que me llevó a alguna cama de la que salí con una sonrisa y en la que me quedé más tiempo del que debía. Un lugar que me llevó a “cualquier otra parte” y me dejó a los pies de un volcán en la España de ultramar y a la cima de otro que estaba al otro lado del charco. Un lugar en el que conocí a un marido que no es mi marido, a una madre que no es mi madre y a los que quiero como si lo fueran.

Un lugar donde eché raíces y crecí. Lo suficiente para saber que es sólo una parte del mundo. Maravillosa, pero una parte.
Un lugar que me trajo la sonrisa de Gon, los abrazos de Davi, a un Juan que no sabe abrazar, los domingos de filmoteca. Donde estoy. Vine arrastrada de ese lugar. Pero no es mi lugar. Ni el de nadie. Un lugar sin pájaros ni flores, ni atardeceres, ni lluvia. Y lleno de gente dispuesta a compartir pájaros, flores, atardeceres y  lluvia.

Como en todos los lugares hay gente que quiere poner carteles, como en los parques, de “prohibido jugar”. Y como en los parques la gente juega, porque este lugar no es de nadie, aunque tenga dueño. Y los carteles se ponen por consenso. O no se ponen. O se ponen y se quitan.

Ahora, el lugar está de moda. Y sale en la tele. Y le ponen nombres a las cosas en inglés. Y parece que ser de aquí “mola”. Como Getafe, que antes fue un pueblo, aunque nadie se acuerde. Y muchos seguimos saludando a los amigos, no levantando una ceja como hacen en @fresnedillas, pero sí saludando por la mañana a los amigos. Y eso nunca sale en la tele. Porque un montón de amigos que se paran a charlar en un lugar nunca será noticia. Y vendrán los hombres grises a decir que aquí no se puede saludar. Y seguiremos saludando y sin salir en la tele. Y mi madre nunca sabrá que twitter es sólo un lugar lleno de gente, más buena que mala. Pero gente. Un lugar al que quiero y odio. Un lugar donde he sido feliz. Como una tarde de verano en el pueblo.

un milagro

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Los premios en Twitter son los amigos

@mmetafetan

Filóloga y correctora con hijoputismo congénito. Probablemente tenga mucho que decir de lo que dices, sobre todo cómo lo dices
flavors.me/madametafetan

Comer pensamientos

Twitter saca lo peor de mí: me puedo poner súpertrol, cuando en momentos de máxima falsedad la gente se adula en exceso y se pelotea, o me puedo poner bastante ñoña, cuando pienso en la cantidad de gente que he conocido gracias a él.

La cantidad no importa, la verdad: no puedo considerarles igual a todos ellos. Hay gente que me cae mejor en persona que en Twitter, gente con la que, de vez en cuando, no está mal tomarse un café o una caña, gente que profesionalmente te aporta bastante, gente con la te pegarías una buena juerga (lubricidades aparte), gente que, evidentemente, no soporto, ni en carne y hueso ni en 140 caracteres, y luego está el núcleo duro: ese pequeño grupo de personas que verdaderamente le dan sentido a tu timeline, esa gente que después de desvirtualizarla (o incluso sin haberlo hecho) puedes considerar tus amigos.

Ríes, lloras, discutes, tienes complicidades, confidencias, citas pendientes… Los verdaderos premios que tiene Twitter son los amigos que llegas a hacer a allí, dispuestos a echarte una mano cuando pides un retuit o que te mandan un dm para saber qué te ocurre porque llevas horas sin decir nada o porque han repasado lo que has tuiteado ese día y se quedan preocupados con alguno.

Como ayer tuitéé por inspiración de un tuitero que no quiere ser nombrado,”eres más falso que un bloguero en época de premios“. Y quien dice un bloguero dice un tuitero. En mi caso, sé que nunca me darán ningún premio como tuitera, y si lo hacen, es que algo he hecho mal y no me he metido lo suficiente con alguien. Sin embargo, en ocasiones me emociono cuando ciertas personas me proponen para ello, porque sé que lo dicen de corazón y se me salta la lagrimilla. Porque son ellos, son mis amigos, los que me ha dado Twitter, los que me dicen esas cosas. Es lo que tenemos los trols: nos mueven las pasiones ;).

Y no hay mayor problema: a mí Twitter me ha dado como premio a mis amigos y luego están a los que sus amigos les dan los premios de Twitter. Pero esa es otra historia.

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