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¿Tweet-eventos para todos? Why not?

@sammyjons

Mi vocación es ayudar y mi pasión organizar eventos y fiestas. Co-organizadora de @donostweets. También hablo de relaciones en Sobreviviré

Samanta Koziner

Organizar eventos, sobre todo cuando su éxito depende de que venga el mayor número de personas posible, es muy complicado y bastante frustrante. Y cuando lo que quieres es que vengan twitteros más aun. ¿Y por qué? Pues porque los twitteros nos movemos por interés (sí, como todo el mundo, pero los twitteros más y esto es un blog sobre twitter). Lo que importa no es el evento en sí, lo que importa es ¿quién va?, ¿habrá sushi (es que si no hay sushi el evento no es cool)?, ¿el teléfono de cuantas tías conseguiré (con la excusa del networking)?, ¿quedaré como una persona superguay si digo que estoy en este evento? Si consigues que tus eventos sean supercool, megaguay, chupi que te cagas… tu poder de convocatoria aumenta. Y cuanto más se incrementa tu poder de convocatoria, tus eventos, aunque sean un asco, se llenan de twitteros que cuentan lo superguay que es tu evento.

Una vez has llegado a este punto, cuando eres el máster del universo de los eventos twitteros, es cuando empiezas a hacer lo contrario, a hacer eventos “exclusivos”, a los que solo invitas a un selecto grupo de twitteros que se creen que son lo más de lo más del universo eventero twittero porque son invitados a estos eventos “únicos”. Y al final todo es un círculo vicioso, porque siempre son los mismos twitteros los que van a los mismos eventos y twittean sobre ellos y, por lo menos en mi caso, termina siendo como la publicidad, que inconscientemente la ignoras.

Todo esto viene porque el otro día leía el tweet de una amiga que decía “Qué mierda esto de no tener poder de convocatoria, todos me dicen que no” refiriéndose a que estaba invitando a gente a un evento que organizaba y todos le decían que no podían ir. El problema no era otro que el de estar invitando a la gente equivocada. Existen muchos más twitteros, además de los que van a los eventos a los que me refería antes, y que también quieren ir a eventos, también quieren divertirse, también quieren conocer a otros frikis como ellos, enganchados a este pajarito azul. Por cierto, el evento finalmente me consta que fue un éxito y acudió bastante gente.

Así que, no llores porque unos no quieran jugar contigo como si del patio del recreo se tratara: ten paciencia y busca a los que sí quieren, que están ahí y son más de los que crees.

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Me llamo Whale, Fail Whale

@cuasante

Infotrastornado con demencia fanboy. También ejerzo de perseguidor y técnico municipal.

Carlos M. Cuasante Blog

Cuando me desperté esta mañana después de un sueño intranquilo, me encontré sobre una red de pesca convertido en una monstruosa ballena blanca. Estaba tumbado sobre mi lomo bajo cetáceo y, al levantar un poco la cabeza comencé a escuchar unos pájaros azules que parecían hablarme.  «¿Habré perdido el juicio?», sospeché.  Yo siempre había sido de la opinión que si te lo había dicho un pajarito, más vale que lo consultases con tu psicólogo.

«¿Qué me ha ocurrido?», pensé. Y entonces fue cuando ellos empezaron a presentarse:

– Soy la garganta irritada de Twitter – dijo el primero. – Me gusta que todos conozcan el sarao al que voy w/5 others, lo que cuenta el @gurú dixit y con quién me las agarro gordas en el notworking cc @zutanito @graciosito @tajadito.

– Mucho gusto – le contesté yo.

– Soy la bilis corrosiva de Twitter – apuntó el segundo. – Disfruto cabreando gente y si son de provincias mejor. Cuantos más tuiteros me amenacen con unfollows, muerte y destrucción, más RTs de gente mosqueada inundará tu TL. Gracioso soy, pero ya me cuentas cuando te toque la vez.

A lo que no pude evitar preguntarle: – ¿Y tanta acidez no le da úlcera, señor?

– Soy el voyeur inconsciente de Twitter – añadió el siguiente. – Aunque no te percates, observo todo lo que haces y luego lo casco a la primera de cambio. Siempre negaré que entro y que pierdo tiempo en el ‘salsa rosa’ del Twitter. Eso sí, a la mínima que patines, prepárate para el traje que te vamos a hacer.

– Y lo que viene a ser trabajar, ¿para cuándo lo deja? – le increpé.

– Soy el corazón conmovido de Twitter – pió un lindo pajarito. – Antes me gustaban los PPS de gatitos, atardeceres y flores exóticas. Ahora me encantan los poetuiteros, los RTs de +1000 a mis amigos y pegar en el muro de FB mensajes en cadena para que TU HIJO NO CAIGA EN EL ESTRAMONIO Y NO RESBALES EN LA BAÑERA CLAVÁNDOTE 10 BALAS EN LA CABEZA POR ACCIDENTE.

– Ejem, esto, el siguiente por favor.

– Soy el sentimiento de rechazo de Twitter – afirmó otro. – Entré en este juego pensando que a la gente le interesaría mi horario laboral, de comidas, lo mal que me sientan los lunes y TGIF los viernes. Resultó que solo me contestan mi único amigo y un Sr. de Albacete.

– ¿Decía algo, perdón?

– Soy la bocachancla ególatra de Twitter – interrumpió un sexto. – Lo sabrás porque no leerás otra cosa en tu TL. Soltaré todas las banalidades que me vengan en gana y además me invitarán como experto en todos los congresos de héroes del Social Media. Y cuidadín, que además entiendo de todo, o eso creo.

– ¡Blocked!

– Soy los genitales traviesos de Twitter – continuó el siguiente. – Para mí Twitter son los DMs que mando a las sexytuiteras. Para ella Twitter es hacer RTs a todo lo que él dice.  ¿Badoo, dices? Pero si eso es de ‘lusers’. ¿Quién necesita Badoo existiendo la manta del DM?

– No olvides usar preservativo, hijo.

– Soy el síndrome de centro de atención de Twitter – gritó un sexto. – Yo sé de lo mío y de lo de todos mis compañeros. Si no me tienes como referencia me enfado y ya no respiro. También suelo ser cansino, picajoso y carente de todo sentido del humor. Y sí, trabajo en una “gran” empresa con una “gran” responsabilidad que me hace ser de lo más anodino en el Mundo Real.

– ¿Es ahí donde se deja el Curriculum? – apunté.

– Soy la exaltación de la cuchipandi de Twitter – contó orgulloso el séptimo. – Yo estoy aquí para que todo el mundo sepa lo gran “amigo de mis amigos” que soy. También me paso el día “siempre aprendiendo”, pero la cosa es que solo hablo con mi estupenda cuchipandi de lo maravillosos que somos. Estamos tan encantados de conocernos a nosotros mismos que solo nos interesan las tontuneces que nos suceden. ¿Qué no te interesa? Eso es porque tú no tienes vida social.

– Seguramente tengas razón. ¡Unfollow!

– Soy la caspa cantante y danzante de Twitter – eruptó el siguiente. – En mi mundo de ‘Eau de ricacho’, todos me jalean y me ríen las gracias. Soy famoso y me rodeo de palmeros que jamás criticarán mi ‘hortografia’ y mis experiencias viajeras. Si no te gusta mi música ¡Fuck off, pobretón de mierda!

– Espera que no te escuché. Bueno, la verdad que nunca lo hice.

– Soy el estómago agradecido de Twitter – me dijo el último. –  Tengo muy claro a quién sirvo y por lo que se me ha pagado. No esperes de mi nada fuera del discurso marcado. Soy un hacha rebatiendo lo insostenible y el librepensamiento para el que no tenga que pagar las 30 letras del Jaguar.

– Encantado hasta que se acabe la campaña.

Así que… ¡Esto es Twitter, amigos! Dejen sus vísceras hablar y sus inseguridades aflorar. Para todo lo demás, siempre nos quedará TeleCirco.

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