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El hombre y Twitter

@quemedejesya

WARNING! Dark passenger on board! WARNING!

Mirando a la nada

Estaba pensando en escribir algo sobre Twitter.

No lo tenía muy claro porque está todo casi dicho, pero como me aburro, veamos que sale.

En Twitter la fauna es taaaaaaaaan variada que no sabría ni por donde empezar. ¡Intentémoslo!

Emulando al gran Felix Rodriguez de la Fuente tengo que decir:

¡Bienvenidos a “El hombre y Twitter”!

En la extensa sabana tuiteriana pastan en manadas los tuitstars. Son (los leones de Twitter) unos animales carnívoros -en el más amplio sentido de la palabra- porque sus tweets suelen hacer sangre y mucha, además. Siempre van acompañados de cientos (¡qué digo cientos! ¡miles!) de seguidores que les jalean las gracias, por muy bestias que éstas sean.

También podemos observar a los trolecitos. Estos son muy numerosos y se dedican a molestar a las auténticas tuitstars/famosos con tal de conseguir su minuto de fama.

Sí. Hay clases y clases dentro de los tuitstars: los famosos-famosos con pedigrí y los anónimos que se creen alguien (nisupu) pero eso lo dejamos para otro día…. Son un poco como las hienas de Twitter por su forma de arañar seguidores.

En los alrededores, campan a sus anchas los monguers. Estos suelen ser inofensivos, ya que hacen preguntas del tipo “¿Eres el/la del avatar?” aunque tengas un gato puesto.

Si miramos un poco más de cerca, podemos ver a los metefichas. Este tipo son como avecillas de rapiña, puesto que su único fin en Twitter es intentar follar. Más claro agua, ¿no? Lo digo porque se dedican a piropear a todo lo que pueda ser/parecer una hembra y a esperar a que esta caiga a sus pieses.

Por otro lado están los gurús. Es una especie como intocable. Los dinosaurios los llamaría yo, ya que desde que tengo uso de razón tuiteril, he leído sobre ellos. Supuestamente saben de todo lo que te puedas imaginar y más, aunque a lo mejor no saben ni su nombre.

Las legiones de piadorcillos que les siguen son cientos de miles (muchísimos más que a las tuitstars/anónimas en la mayoria de los casos) y esos sí que es raro que contesten a cualquiera.

A lo lejos podemos divisar a una especie que lo único que hace es meter ruido: los spammer. Casi nunca dicen nada interesante y van llenando todo de basurilla del tipo #siguemeytesigo, #teamfollowback, etc…

Si seguimos mirando con un cierto detenimiento, podemos observar a los wuenrollistas. Para ellos todo es de color de rosa y tienen más moral que el Alcoyano. Besos, abrazos, sonrisas, etc… Ese es su alimento principal.

Y si tenemos wuenrollistas, no pueden faltan sus antónimos, “los malrolleros”. Tienen un humor de perros y se quejan por todo, aunque tal y como yo lo veo, Twitter es en parte para eso, ¿no?

Y así podría seguir hasta el fin del mundo, desglosando el tipo de fauna tan variada que habita esa sabana 2.0 pero como que no es plan, ¿o sí?

P.D: Esto es tan sólo una forma de ver Twitter como otra cualquiera.

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Virgen de tuitero

@oriateka

Soria, Madrid, Reykjavik, New York… ¿Otro twitter más? ADVERTENCIA: no soy graciosa pero sí ocurrente.
about.me/oriateka

Oriateka

Aunque te hueles que en los eventos de Twitter hay mucho putiferio un día te decides a acudir a uno. En cuanto llegas y empiezas a saludar a esa persona que avisaste de que ibas a ir y de paso “desvirtualizarlo” empiezas a ver que muchas miradas se posan en ti. Inmediatamente te das cuenta que eres carne fresca y que la mayoría de los allí presentes ya se conocen (¡Glups, tierra trágame!) Pones tu mejor sonrisa y poco a poco vas saludando a unos y otros, preguntando su nick en Twitter y añadiéndolos en tu móvil. De repente, vislumbras al típico macho alfa con la espada preparada para dar la estocada. Te das cuenta que es el típico que va y/o crea eventos sólo para ligar. Empieza el acoso y derribo y lo que pensabas que iba a ser una tarde tranquila conociendo a gente con la que charlas por Twitter pasa a ser un escondite para intentar escabullirte de ese pesado o pesada. En un momento dado consigue acorralarte y te pide tu WhatsApp. Sabes que, con otras palabras, te está pidiendo tu teléfono y con la mejor de tus elegancias (o no) te escaqueas de darle ese dato para ti tan importante. Ahora la pregunta que corre por la cabeza de muchos es cuánto tiempo aguantarás siendo “virgen de tuitero o tuitera”. Al tercer o cuarto evento que acudes descubres que, además de conocer a nuevos tuiteros, estás creciendo en número de followers a un ritmo mayor que si escribieras cada día tweets ingeniosos.

PD: Aunque sobre todo he usado el género masculino todos los que hemos acudido a eventos de Twitter conocemos a chicos que se han sentido en cierta medida en una situación parecida.

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